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Caribana

San Cristóbal y Nieves: microestado, miniparaíso

San Cristóbal y Nieves: microestado, miniparaíso

Miguel Lozano

Basseterre.-  Visitar hoy la federación caribeña de San Cristóbal y Nieves (Saint Kitts and Nevis, en inglés) puede ser la confirmación de que alguna vez el paraíso existió, aún sin el concepto religioso de la Biblia.
   Con sólo algo más de 40 mil habitantes y 269 kilómetros cuadrados entre las dos islas de la federación, el país más pequeño del hemisferio occidental es al mismo tiempo muestra cosmopolita.
   Poblado en su gran mayoría por descendientes de africanos, la acogedora industria turística local propicia un muestrario de nacionalidades, aunque con predominio de estadounidenses, británicos y canadienses.
   El pequeño aeropuerto de Basseterre, la capital, tiene apenas cinco aerolíneas que garantizan los vuelos regulares: British Airways, American Airlines, U.S. Airways, Delta Airlines y LIAT, en representación de las aerolíneas caribeñas.
   La llegada, por tanto, puede ser compleja para el viajero de otras islas u orígenes diferentes a los de Estados Unidos y Gran Bretaña, como ocurre con casi toda la región caribeña.
   Llegar a Bassaterre desde una ciudad como Caracas es azaroso:
Caracas-Puerto España, una espera de dos horas y un nuevo avión hasta Bridgetown, otra espera similar y una nueva parada en Antigua, con todo el procedimiento usual antes de llegar al destino.
   Pero la molestia tiene sus recompensas con un sol generoso, aguas cristalinas, un panorama donde las montañas se superponen a las playas, puntos de buceo, instalaciones acogedoras y una población afable.
   Para muchos hispanohablantes el nombre del país es un dilema, pero según el Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española, San Cristóbal y Nieves es la forma española del nombre del país.
   Según la Real Academia no debe usarse en español la forma inglesa Saint Kitts and Nevis, ni las híbridas Saint Kitts y Nevis o San Cristóbal y Nevis.
   Pero existe otro elemento histórico, a partir de la denominación dada por Cristóbal Colón a las dos islas en su segundo viaje a América (1493), cuando llamó San Cristóbal a la mayor, en honor a su patrón y Nuestra Señora de las Nieves a la más pequeña.
   Esta última denominación enigmática para una nación caribeña se le atribuye a la blancura resplandeciente de la cumbre de sus montañas, un efecto todavía apreciable provocado por las nubes.
   La colonización europea de las islas habitadas por caribes comenzó en San Cristóbal en 1623 con la llegada de los ingleses, que la convirtieron en su primera colonia en la región y luego los franceses, lo que propició guerras frecuentes entre ambos grupos.
   Nieves fue colonizada por los ingleses en 1628 hasta 1782 que fue ocupada por los franceses.
   Un año después el Tratado de Versalles otorgó ambas islas a Gran Bretaña y luego de integrar las federaciones de las Islas de Sotavento y de Indias Occidentales obtuvieron su independencia el 19 de septiembre de 1983.
   Un hecho que cada vez es menos singular en la región es la presencia de
14 colaboradores cubanos (12 de ellos de la salud) y la presencia en Cuba de
54 jóvenes que estudian diversas carreras gracias a los convenios bilaterales.
   Los cubanos completan especialidades que no existen en la isla para dar atención médica y se confunden ya con una población a la que han aprendido a atender con sus peculiaridades, que en ocasiones son causa de enfermedades.
   Para Adrián González, quien desde mayo de 2007 presta sus servicios en las islas como fisioterapeuta, una de las sorpresas que recibió fue el alto por ciento de pacientes de infartos cerebrales.
   En opinión de González es resultado de la concepción de los habitantes, para quienes las mujeres son más hermosas mientras más gordas, lo que también propicia diabetes e hipertensión.
   Esta visión de la belleza al estilo del colombiano Botero es respaldada por una cocina variada y rica en especies y salsas entre las que destacan los platos del mar, con mención especial del mahi-mahi (palometa o llampuga, también denominado “dolphin”, aunque nada que ver con el delfín).

   Langostinos con coco, pescado con jengibre, sopa de aguacate y coco son algunas de las experiencias de la cocina antillana que inspiran la belleza nacional y un agradable complemento para una visita a uno de los últimos paraísos del planeta.

Fuente: Prensa Latina
Ml

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